Mi experiencia me dice que no es lo mismo. Cuando estiro el cuerpo con el Método Corporal de Cadenas Musculares (MCCM)es ya una meditación en si a través del estiramiento y movimiento de las principales cadenas musculares, es como si me hubiesen quitado los kilos de tensión acumulada que venía albergando mi cuerpo durante la semana. Cuando termino de estirar a través de esta metodología siento no solo mi cuerpo más ágil y libre sino que me siento más en paz con mi cuerpo y mente.
A mi especialmente me cuesta meditar cuando mi cuerpo está tenso. Supongo que a cualquier persona. Por eso cuando termino de estirar y he entrado en todos los rincones de mi cuerpo y en esa energía más consciente y sutil, es entonces cuando la meditación se convierte en un placer, un postre que nunca terminaría. Puedo aguantar mucho mejor la flor de loto o sentada en una silla. Puedo sostener la meditación muchísimo más tiempo y la combinación de ambas es un acto de liberación y terapia impresionante. Mi columna está alineada sin necesidad de “colocarme”. Mi energía fluye y el estar presente es una continuidad con el MCCM que me han permitido adentrarme mejor en una meditación de silencio o de proyección.
Los posteriores días a los estiramientos también resultan fáciles, pero ya cuando han pasado unos días que no estiro ya lo voy necesitando para liberar esos patrones de tensión profunda que se van acumulando en mi día a día y para meditar. El efecto se multiplica por 5. Una gozada tener a mi alcance esta técnica de estiramientos tan terapéutica.
Cristina Viñals
Profesora de Método Corporal de Cadenas Musculares online
Formadora del Método Corporal de Cadenas Musculares
